Conmover al papel
Por Basalto
Ayer, el día 10 de mayo de 2025, se presentó el poemario Doce meses de verano de Abril Rufino Bonomo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en el stand de la provincia de Tierra del Fuego.
Este poemario originalmente debutó en sociedad un año antes, en abril de 2024, junto con otro poemario de la Colección UNABOMBER de Ineditados Publicaciones, Confesiones de Hernán Ramella.
En esa oportunidad Basalto, our very own, presentó 12 meses de verano. Ayer, tuvo el placer de repetir su rol en la Feria del Libro. En honor a que nuestras amigas son cada vez más famosas y en cualquier momento dan el discurso de apertura de la Feria, reproducimos en Besada el texto original que se leyó el año pasado:
Bueno, estamos acá reunidos para presentar una de las últimas bombas poéticas de la colección UNABOMBER de Ineditados Publicaciones, Doce meses de verano, de Abril Rufino Bonomo.
Yo soy Basalto, amigo de la casa, me honra mucho estar presentando este poemario por varias razones. Primero, porque Abi es una gran amiga y me alegra mucho que me haya confiado presentar su primer poemario. También porque me parece un momento clave para que sigamos moviéndonos en el circuito cultural lo más que podamos. Y, además, porque se trata de un poemario que esperé con muchas ansias, no solo porque es grandioso, que ya les voy a contar más de por qué pienso eso, sino también porque Abi es una poeta que admiro muchísimo. Es de las personas que conozco que más se mueve para que su arte llegue a todos lados. Coordina un ciclo, ha editado y gestionado sus fanzines, así que celebro que haya llegado el momento de su primera publicación.
Y qué publicación. A mí este poemario me encanta y me emociona mucho. De hecho le dije a Abi que un par de los poemas me hicieron llorar la primera vez que los leí. A ese nivel. De todas formas, no es difícil venderme este poemario a mí. Yo soy un romántico. Amo el amor y reivindico la ternura y la cornudez en todas sus formas. Así que ya entre el título y el primer par de poemas que leí, Abi ya me había comprado.
Más allá de mis preferencias personales y de que tengo el llanto medio fácil, Doce meses de verano es un poemario que conmueve mucho. Creo que incluso tiene la capacidad de conmover al papel sobre el que está escrito. Es un poemario que retrata el amor con una precisión y una preciosura increíbles; la voz poética nos va haciendo un recorrido a través de distintos pantallazos —uno por mes y un bonus track— de su cotidianidad con un otro.
En cada poema, las imágenes están muy bien trabajadas. La poeta en un poema dice “yo repito en mi cabeza este poema con los ojos cerrados / sin parar, no quiero que nada se me escape”. Y ese deseo se cumple. Es como si se pintara un cuadro o se filmara una pequeña escena con muchísimos detalles que inevitablemente lo hacen a uno sentirse transportado de inmediato al mundo que abre cada poema. La voz nos transporta por medio de repeticiones de imágenes, sabores, sensaciones; repeticiones que atraviesan toda la plaqueta: las montañas se imponen de igual manera al principio que al final, hay flores y risas que brotan en partes iguales a lo largo de los 12 meses, se nos aparecen varias veces pieles y cuerpos que se desean (...hay algo / en mis brazos que extrañan / atrapar los tuyos…)
Y justamente, nos lleva a recorrer esos 12 meses y un lugar, que en realidad son muchos, porque el lugar, el verdadero lugar, es ese otro. Las montañas aparecen como fondo de una escena en un taxi destartalado y también de otra en una casita sin heladera. La voz nos lleva ahí, y nos lleva en subte, nos lleva a la cama, a tomar una birra, nos saca a la ruta.
Es una voz que habla de lo doméstico, de lo cotidiano, y nos lleva, por ejemplo, a ver “el sol de la mañana que ilumina / rayo a rayo las paredes blancas y el reflejo rebota / en los pelos que se juntan / atrás de las puertas y a veces nos olvidamos”.
La voz poética se la pasa entre narrar y retratar esas escenas, y hablarle a ese otro, casi como si lo que estuviéramos leyendo fueran en realidad cartas que la poeta nos decidió compartir. Y qué bien que decidió eso, porque, más allá de todos los temas que toca que son profundamente conmovedores, lo hace de una manera hermosa. Cada poema resuena con una musicalidad preciosa, con cortes de verso encabalgados y precisos, con repeticiones de palabras y estructuras que marcan un ritmo muy cuidado que nos hace flotar entre un verso y el que le sigue.
Este poemario son 13 cartas de amor al amor. Nos invita a enamorarnos junto con la voz poética y acompañarla en ese viaje de sensaciones. Yo, por mi parte, fui completamente seducido, y me sumo a la voz poética en invitarles a dejarse seducir también.
Pueden conseguir toda la Colección UNABOMBER en este link.

